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De qué se trata: Black Swan (2010)

13 Feb

Natalie Portman en Black Swan

Mi trabajo es bien pagado, pero no alcanzo ni de cerca lo que quiero. Todo el día soy atacado por ideas sobre cómo mejorar esto o aquello, de cómo deberíamos esforzarnos más en busca de algo que cambie la vida (o al menos la mejore de alguna forma) de quienes nos visitan. Pero despierto, en el trabajo, día a día, con todos a mi alrededor con el único objetivo de que los jefes tengan lo que quieren, esten de acuerdo o no. Nadie muy contento, pero todos conformes. Me siento cansado y confuso, desconfiado y enojado. Enfermo. Los días pasan, envejesco, y me siento amenazado y distraido. Me asusta descubrir que quizás yo también quiero lo mismo, no ser notado, sobrevivir entre la multitud que quiere lo que los jefes quieren. Mi mayor miedo es descubrir que sólo imagino que quiero ser mejor.

Pensé en eso cuando terminó El Cisne Negro (Black Swan). No les voy a decir que la actuación de Natalie Portman es excelente (eso ya lo pueden leer en otras partes, Googleen), o que la historia es adictiva y que podría ser favorita a varios premios. Tampoco voy a discutir sobre el guión, la trama, la música o lo que sea que ésta película tenga. Quiero hablarles del lo que me hizo sentir.

De partida nunca supe si estaba viendo un drama, un thriller o un documental. Estuve atento todo el rato y me pareció eterna, no en el mal sentido (no estaba aburrido), es que no hallaba la hora que el viaje terminara. Estaba demasiado cerca, muy cerca de la protagonista y muy cerca de mi. Me hizo sentir incómodo. La cámara se sitúa en la perspectiva de la protagonista todo el tiempo, con cámara de mano (al principio casi encima de la cara de Portman) entre planos amplios, abiertos, cerrados, rápidos, pausados, entre espejos y luces; el detalle no es muy notorio, pero cuando ves el final te das cuenta de que quizás estabas demasiado cerca como para ver la historia en forma objetiva. Y creo que esa es justo la idea. El filme te hace perder la distincia y te unes a Nina, la sigues en cada movimiento y crees todo lo que ella dice, hace o ve. Si ves algo lo haces porque ella lo vio, si sientes algo es porque ella lo sitió. Los demás personajes se vuelven borrosos, fuera de foco y eso le pasa a Nina. Hacía tiempo que no veía un personaje tan frágil, tan obsorto, tan inmersivo.

Pero, ¿de qué se trata la película?: Una dedicada bailiarina (Nina Sayers – Natalie Portman) busca destacar y obtiene la oportunidad cuando Thomas, el Director de la compañía (Vincent Cassiel), la escoge para el papel principal en “El Lago de los Cisnes“. Esto demanda que interprete al virginal Cisne Blanco y al sensual Cisne Negro (según la visión del director), pero Nina, con una personalidad frágil y una madre sobreprotectora que quiere vivir su vida a través de ella, tiene problemas para encontrar al segundo dentro de su interpretación perfecta pero carente de emoción. Cuando conoce a Lily (Mila Kunis), una nueva bailarina sensual y vividora (ideal para el Cisne Negro de Thomas), Nina teme que su lugar sea robado por ella. Entre ensayos diarios (y alucinaciones) Nina recorre el camino junto a sus propios miedos y los confronta, en una búsqueda que a veces no parece ser liberadora (porque no me queda claro si ella se libera para si misma o para encontrar la perfección que el rol necesita).

Las películas a veces quieren que te involucres, que sientas, que te confundas. Hoy, lamentablemente, son más las películas que quieren que estés lejos, que algo explote y que sea el 3D el que “te meta en la escena”, no la capacidad del director y los actores para llegar a algo más profundo, que mires dentro de ti mismo y busques algo de ti en la historia.

La lucha por la perfección es todo lo que el arte significa. Esta lucha no es con la guitarra o con el violín, no es con el dolor de soportar ensayo tras ensayo o con la decadencia del cuerpo, sino contigo mismo, con el deseo de ser algo más, de comprobar si la fantasía sobre ti mismo que hay en tu cabeza es cierta. Esto no se ve al presenciar una obra de teatro o escuchar una sinfonía, ni al ver una película, sólo puedes ver fragmentos del sueño de otros y soñar con ellos por horas, por minutos, por segundos, lo que dura un salto o lo que suena una nota. Lo que dura el salto final de Nina hacia su propio sueño de perfección.

¿Recomendable?: De todas maneras, hay que verla.

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Origen (Inception), 2010

25 Ene

 

La película trata de Dom Cobb (Leonardo DiCaprio), un espía industrial que roba los secretos de la gente dirécto de su subconciente cuando duermen. Es el mejor en su rubro y por razones obvias (y otras que se revelan más adelante) es un fugitivo. Con la promesa de comprar su regreso a su país (que le permitirá ver a sus dos hijos) se alista para un trabajo diferente: esta vez no debe robar algo de los sueños de otras personas, sino plantar una idea en la mente del hijo de un empresario, una incepción (interpretado por Cillian Murphy, cuya sola presencia en escena provoca inquietud). Este trabajo es riesgoso y nadie más que él podría llevarlo a cabo, para eso se hace de hábiles secuaces y de una adelantada novata. El resto es tarea para la casa o para la sala de cine, si es que aún la están dando donde vives.

Esta historia novedosa, y accesible a pesar de lo intrincado de la trama, es cortesía de la pluma y dirección de Christopher Nolan (Londres, 1970). No estámos hablando aquí de continuos raccontos y flash forward tan de moda sino de una historia que se desarrolla en múltiples capas y se nos pide atención para diferenciar lo real de lo ficticio. En este viaje se nos presenta una visión del subconsciente de la víctima, pero a cada paso también nos adentramos cada vez más en el subconsciente no tan heroico de Cobb.

Los efectos especiales de la película son interesantes y, a pesar de la espectacularidad, no sientes que estás viendo una película de Jerry Bruckheimer. Hay una secuencia dentro de un edificio que pierde la gravedad y rueda como una caja que es arrojada al suelo (cuya sobreexposición marquetera no le hace justicia) donde se desarrolla una pelea tan bien coreografiada y filmada que es un goce tanto estético como adrenalínico. También una extraña secuencia donde en medio de la cuidad irrumpe un enorme tren de carga que simboliza la defensa de la víctima contra el grupo de espías de sueños. Lo único que no me convenció mucho son las nítidas escenas de persecuciones y balaceras, donde lo onírico es demasiado real para ser construcciones del subconciente. Son mucho más interesantes las proyecciones del protagonista, quien mantiene encerrado un recuerdo (a pesar de que instruye a la novata a que no los traiga a los sueños) en un subterraneo al que llegas por un elevador que conecta los niveles de represión de Cobb.

En téminos de entretención pura cumple totalmente su cometido, entregando un filme vigoroso y atractivo, que está a medio camino entre drama existencial y película de acción. Totalmente recomendable.

Nota: si me preguntan, yo no diría que esta es una película “profunda”, pero entrega tantos niveles que puedes buscar y hallarás si es que tienes la intención. Creo que la propuesta de algunos directores contemporáneos de entretener y entregar segundas lecturas al mismo tiempo es completamente válida y a nadie debería avergonzarle permitirse soñar un rato sin la pretensión de filosofar sobre todo, eso sí, tengan siempre a mano su trompo (vean la película y sabrán por qué), para que sepan si están despiertos o no.

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